Avería, caída y enterrado en la arena. Me siento invencible.

Lo se, llevo un poco de descontrol en esto de las crónicas y los vídeos. No es nada regular y como habéis podido ver lo último han sido dos vídeos.

Os emplazo ahora a leeros la crónica que es donde están los detalles mas suculentos porque en el fondo se que un vídeo lo puede ver cualquiera pero una crónica solo la leerán los amigos.

Justo antes de despedir el año en Bowen, apareció por casa de Enzo un pequeño motero colombiano. Sebastián pilotaba una pequeña moto china que en su viaje de mas de 17.000km en ese momento, ya le había dado algunos problemas.

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Es un tipo simpático y gracioso pero a la vez enormemente observador, inteligente y con sentido del humor. Cualidades imprescindibles para afrontar un viaje como el suyo y sobre todo con tan corto presupuesto.

Un viaje de estos lo puede hacer cualquiera pero es muy variable en sus formas dependiendo del dinero del que dispongas. Con pasta puedes ir mejor equipado, dormir en buenos hoteles, llevar la moto mas veces a los talleres y puedes permitirte otros lujos que se van perdiendo a medida que bajas tus gastos y que debes compensar siempre con ingenio y alegría.

Nunca olvidaré su taco de madera atado a una cuerda que usaba para poner debajo de la pata de cabra de la moto para que de esta forma no quedase demasiado inclinada por el peso de la carga. A la hora de arrancar tiraba de la cuerda y lo guardaba junto al cuadro de mandos.

En casa de Enzo pasamos la Nochevieja disfrutando de un buen asado aunque para mi fue una noche extraña. Sin estar pendientes de la tele para ver las campanadas de la Puerta del Sol y simplemente disfrutando de vivencias y aventuras en moto puestas en común en torno a aquella mesa.

Por la mañana, sin madrugar demasiado, salí sin rumbo definido para el Norte. Mi planing va con tanto retraso que para ver el Dakar voy a tener que esperarlo en lugar de encontrármelo a mi vuelta de Bolivia y Perú. Claro que dicho así puede parecer un problema pero es todo lo contrario. El retraso se ha producido porque me están saliendo rutas y planes no programados que están enriqueciendo mi viaje (y empobreciendo mis ahorros) y además así estoy mas relajado y no me obligo a correr tanto cada día.

Cuando había recorrido unos kilómetros me acordé de mi mapa Michelín que se había quedado sobre la mesa de Enzo. Una pena porque con ese mapa preparé el viaje y ya le tenía mucho cariño pero bueno, fácilmente solucionable comprando otro en la siguiente gasolinera de YPF que encontrase.

Eso fue a unos 200km. de salir y ahí vino mi sorpresa porque mientras repostaba me di cuenta de que mi horquilla había perdido mucho aceite al fallar el retén. Una avería menor pero que estando en Argentina donde los recambios para mi moto escasean o tardan en llegar y tratándose de la festividad del 1 de Enero me obligaba a buscar una solución.

No podía llamar a ningún sitio a preguntar por ser fiesta así que podía quedarme en Mendoza para intentar solucionarlo al día siguiente o volver a Chile, donde haría mas fresquito y era mas sencillo de encontrar el repuesto.

Para volver a Chile llegué a plantearme ir directo a La Serena pero para eso debía pasar el temido Paso San Francisco que está sin asfaltar y a 5.000m.s.n.m. Lo peor de esa opción era que me quedaba mas lejos, que mi suspensión estaba tocada y que el aceite había empapado el disco de freno dejándolo mermado en facultades.

Por tanto la mejor opción que encontré fue volver a Santiago porque ahí había concesionario KTM, porque el paso era por carretera a menos altura y además ya tenía alojamiento garantizado en Casa Matte.

Claro que esa opción implicaba volver a hacer 800km. y os recuerdo que había salido a mediodía por lo que no podía entretenerme mucho.

Por el camino me encuentro con Bill, un chileno de Santiago que va con la rueda trasera de su KTM totalmente en las lonas y que en esas condiciones no podrá llegar a Santiago. Llegamos a un acuerdo enseguida. Yo le vendo mi rueda de repuesto pero con la condición de que si no encuentro otra en Santiago tiene que devolvérmela. De esta forma nos vamos a una gomería para que se la monten e intercambiamos teléfonos para seguir en contacto.

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Sigo mi camino sin perder demasiado tiempo para que la noche me pille lo mas cerca de Santiago posible. De todas formas en la aduana me vuelven a volver un poco loco con los papeles y los sellos necesarios para cruzar y me hacen dar unas cuentas vueltas de ventanilla en ventanilla porque absurdamente, en la cuarta que tienes que visitar te dan el papel que tienen que sellar en las tres anteriores además de la gendarmería de fronteras que revisa la moto y el del control fitosanitario. En fin, burocracias.

La bajada del Paso de Libertadores anocheciendo es preciosa aunque paso de los abrasadores 35ºC de Bowen y la zona de Mendoza a unos heladores 12ºC en la cima.

Llamo a Cristian de Casa Matte para avisarle de que voy a llegar tarde ya que los chilenos se acuestan pronto. Mucho antes que Argentinos y Españoles y puede que ese sea el secreto de su vigorosa economía aunque a mi un país que se repliega tan pronto siempre me recuerda a la triste Francia jajajajaja.

Cuando estoy descargando la moto aparecen Juan y Marcos que debía haber seguido sus vueltas al mundo hace días pero que por diversas circunstancias siguen enganchados a Santiago aunque con el firme propósito de partir en dirección Sur al día siguiente.

Me toca arreglar la suspensión de mi moto y conseguir otra rueda. Es jueves por la mañana y después de despedir a los dos compañeros moteros y desearles buen viaje me pongo en faena. Vuelvo a la tienda donde compré la rueda y me llevo otra aunque no me hacen ningún descuento por ser ya cliente habitual.

Me recomiendan un buen mecánico pero resulta que está de viaje de fin de año con la familia. Voy a KTM a por los retenes y me dicen que con el lio del Dakar solo tienen un mecánico y no pueden hacérmelo esa semana. Pongo cara de desesperado y les digo que no puedo esperar tanto así que me recomiendan un taller que según ellos cuenta con un buen mecánico y conoce bien mi moto.

Llego al taller recomendado y me entero de que el mecánico bueno está en el Dakar pero bueno, me dicen que tienen otros y que no hay problema para que mi moto esté en unas 5 horas.

Allí me encuentro con el distribuidor de aceites Putoline (ese aceite holandés que por su nombre nunca triunfará en el mundo hispano) y le digo que mi amigo Julián Villarubia está patrocinado por ellos en el Dakar. Me cuenta que ha estado en contacto con él para hacerse unas fotos a su llegada a Valparaíso y así con el colegueo generado le pregunto si me puede llevar a algún sitio donde pasar las próximas horas.

Me lleva a un centro comercial en el que solo con cruzar sus puertas, después de un mes viviendo casi a la intemperie y pasando por sitios tan bonitos, me da un pequeño escalofrío. No pinto nada allí.

Tanto es así que decido adaptarme a mis nuevas circunstancias y pasar por una peluquería con la intención de adecentar un poco mis barbas para lo que queda de viaje porque creo que estoy ya cerca del ecuador del mismo.

Paseo sin rumbo por algunas tiendas y me llama Bill para preguntarme si he encontrado la rueda. Le digo que está todo resuelto y me invita a cenar con su grupo de amigos moteros esa noche. Esto retrasa un poco mi salida de Santiago porque si esa tarde no puedo hacer ni crónica ni vídeo voy a tener que quedarme un día mas pero me da lo mismo porque no creo que pueda estar mejor que donde estoy y la idea de conocer a otros moteros forma parte de mi viaje.

Vuelvo a por mi moto y ya cuando estoy saliendo del taller me dicen que además me han revisado el nivel de refrigerante y la tensión de la cadena. Pienso que eso es una frase hecha porque en mi moto las dos cosas estaban perfectas cuando la entregué pero al llegar al hostal veo que no, que han tensado demasiado la cadena y llenado demasiado el depósito de refrigerante.

¡¡¡Mecagoensuputamadre!!!

Si ese mecánico es el que ha cambiado los retenes de la horquilla me inspira muy poca confianza.

Llamo al taller y se pone la hija del dueño, el que está e el Dakar asistiendo a los hermanos Prohens, y le cuento mi mosqueo pero en mitad de la llamada me quedo sin saldo y se corta.

Al rato me llama el responsable del taller para pedirme perdón y decirme que les vuelva a llevar la moto. Le digo que no vuelven a tocarla en la vida y que ya lo arreglo yo pero que como me fallen los retenes se van acordar de mi por mucho tiempo.

Me da tiempo justo para ducharme y olvidarme un poco de la historia porque la cena es lejos del centro y me toca hacer otra ruta urbana. En mi estancia en Santiago habré recorrido mas de 100km por la ciudad entre recados, talleres y otras historias.

Meto la dirección en mi GPS que para los no iniciados os cuento que se llama Sancho. Este nombre se lo ganó en mi viaje a Escocia por lo de ser fiel escudero de este ingenioso pero desdichado hidalgo.

Lo encuentra sin problemas pero el lío viene para llegar porque en esta ciudad han resuelto los problemas de tráfico haciendo algunas calles reversibles dependiendo de la hora y además hay muchos pasos subterráneos o elevados y Sancho no se aclara del todo con esas cosas. Después de unas cuantas vueltas consigo llegar al sitio cuando ya estaban empezando a cenar.

Mi recibimiento es pletórico por estar ya los quince o veinte comensales sentados y haber tenido tiempo Bill de anunciar mi llegada. Me caen los primeros vaciles porque todos menos mi anfitrión y yo van con BMW pero bueno, no sólo los encajo bien sino que enseguida me veo contraatacando ya que nosotros somos los mas jóvenes del grupo y les hago ver que ya no tienen edad para una moto tan guerrera.

Me tratan realmente bien y me regalan las pegatinas de su grupo que desde ese momento luzco orgulloso en mis maletas. Los Ovejas Negras son todos profesionales o empresarios de cierto éxito y en un momento me da por pensar que me adapto igual de bien a ese ambiente y hablando sobre macroeconomía global que, como os he contado en otras crónicas, parando en casa de un humilde campesino al Sur de Mar del Plata o en casa de mi amigo Enzo el carnicero del supermercado de Bowen.

No me dejan pagar mi parte de la cena y además hablando de mi ruta de vuelta a Argentina me dicen que el Paso San Francisco no es tan fiero como lo pintan. De todas formas, Manuel que está sentado a mi lado se ofrece a regalarme unas botellitas de oxígeno que suelen llevar ellos por si hay problemas y les da “la puna” al pasar a tanta altitud.

Después de cenar le sigo a su casa que está en una urbanización privada sobre Santiago con bonitas y buenas casas. Allí me regala las botellas presurizadas y me indica el camino de vuelta al centro.

Aun así Sancho y yo discrepamos un poco dentro de un túnel sin cobertura GPS y termino metiéndome por un sitio que no es el bueno. Por no andar dando vueltas por la noche por barrios que no conozco, decido hacer una pirulilla de saltarme la mediana de una calle por el paso de peatones y con unos gendarmes parados a unos 50m. Por suerte no me ven o por lo menos no les doy tiempo a reaccionar y es que Santiago a las doce de la noche de un jueves está muerto y no hay casi ni coches circulando.

Mi último día en Santiago lo dedico a descansar y editar vídeos. Me lo tomo todo con calma porque este trasiego de ir cada día de un sitio a otro y cargar y descargar la moto te tiene en un estado nómada que te cansa mentalmente.

Sólo salgo del hostal para ir a comer al centro y para ir a cenar a un chino que está a dos manzanas. Por la tarde dejo medio cargada la moto para evitar la pereza de la mañana siguiente y preparo un poco la ruta que me ha recomendado Bill por teléfono.

En realidad solo tengo una lista de nombres de pueblos y algunas indicaciones apuntadas en un papel pero veo que soy capaz de identificar cada punto en un mapa y decido no volverme loco metiendo los puntos en el GPS.

Me despido por segunda vez de Casa Matte y ya con ganas de volver a la ruta.

Los primeros kilómetros son por autopista porque no he madrugado nada y no quiero tener problemas de hora. Aun así me dice Cristian que voy mal de tiempo para hacer todo en un día pero bueno, ya lo solucionaré.

Paso por unos cuantos peajes mas. ¡¡¡joder con los peajes chilenos! Son pesadísimos porque cada poco te encuentras uno y eso en moto es una faena por tener que quitarte los guantes, buscar el dinero y volverte a preparar para seguir.

Me encuentro un atascazo por unas obras que paso recorriendo varios kilómetros por el arcén y con muchas ganas de salir ya de la autopista.

Por fin me meto en carreteras convencionales en una zona muy chula con buen asfalto y paisaje. Paso el primero de los siete túneles de un solo carril y enseguida se termina el asfalto.

Como estoy contento me paro para montar la otra cámara con el micrófono dentro del casco para contaros alguna chorrada de las mías. Me lo estoy pasando muy bien y en ese estado no me importa nada perder algo de tiempo.

La pista es de tierra muy buena y se podría ir muy rápido pero como el paisaje es entretenido voy a un ritmo tranquilo y relajado.

Tras una curva aparece uno de los túneles y voy algo rápido pero como no se ven luces dentro parece que no viene ningún coche de frente. De repente aparecen las luces de un coche justo cuando voy a entrar y es que el túnel era en curva y por eso no lo había visto venir. Freno mientras intento pegarme a mi derecha pero justo en esa zona el suelo es de arena suelta por lo que se me va la rueda delantera y me caigo de la moto.

Me levanto rápido porque no ha sido nada grave y con ayuda del conductor del coche la ponemos otra vez en pié.

Otra tulipa de intermitente que me cargo y aparentemente la moto no tiene nada mas. Cuando vuelvo a ponerme en marcha me doy cuenta de que el manillar está un poco torcido.

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Sigo adelante buscando una sombra donde poder parar para volverlo a poner bien ya que para eso necesito sacar las herramientas y me va a llevar un ratillo.

Encuentro un sitio medio bueno aunque a estas alturas del viaje ya tengo claro que el suplemento de la pata de cabra para hacer que tenga mas base de apoyo es un accesorio que voy a tener que fabricarme. En realidad no lo tengo porque lo venden por unos 50€ y siempre me ha parecido un atraco por una simple chapa con tres tornillos. De cualquier forma, ya estaría amortizado en este viaje porque sobre todo en esta zona, cada vez que quiero parar tengo que buscar un buen sitio firme o localizar alguna piedra o algún palo donde posar la pata.

La operación mecánica no entraña ninguna dificultad. Simplemente tengo que soltar el eje de la rueda delantera y los prisioneros del mismo para de esta forma dejar libres las dos barras de la horquilla y que tras un leve toque a la rueda, vuelva todo a su sitio.

Por estas cosas es por lo que agradezco tanto mi paso por los rallys ya que he aprendido estas cosillas que son bien sencillas pero que de no haberlas vivido antes, posiblemente me dejarían pensado que se había doblado el manillar o algo así.

Sigo mi ruta con todo en orden y al salir de otro de los túneles me encuentro con tres moteros de Santiago que flipan un poco al encontrarse a un español de viaje por esa ruta.

Cuando llego a uno de los pueblos grandes me encuentro la carretera cortada en la dirección en la que voy. Los gendarmes me dicen que se ha volcado un camión con ácido en la carretera por lo que tendría que dar un rodeo de unos 60m. Por desgracia es ya muy tarde así que me toca volver a la costa para enlazar con la autopista.

Al llegar ya de noche a Tongoy llamo al hostal recomendado por Cristian y me dice su dueño que viene a buscarme a la gasolinera. Callejeamos un poco y guardo mi moto en el patio trasero.

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Como es tarde, simplemente dejo mis cosas, me cambio y me bajo al pueblo a cenar algo. Voy andando y noto que el pie me molesta un poco de la caída aunque no es grave porque el golpe ha sido en el empeine y no ha afectado a la articulación.

Después de cenar, en mi subida otra vez al hostal y con el pie mas frio si que noto mas molestias pero bueno, es cuestión de tiempo que se pasen. Esa noche caigo rendido.

Por la mañana noto que tengo algo tocado el hombro y ya no se si es por la caída o por haber dormido en alguna postura rara esa noche.

Decido tomarme el día con calma y ponerme a editar vídeo y ordenar las fotos aunque descubro que en los últimos días casi no he hecho ninguna. No se, será que he estado pensando en otras cosas o que no me he encontrado nada que cumpliese los dos condicionantes necesarios: Que mereciese la pena y que se viera desde una buena sombra donde parar.

Me invitan a comer en el hostal porque en ese momento soy el único huésped y porque he estado toda la mañana pegado al ordenador siguiendo la primera etapa del Dakar y se me ha pasado la hora. El dueño es amigo de Cristian y por eso estoy allí hospedado y justo cuando voy a empezar a comer me llama desde Santiago para recomendarme una buena ruta para el día siguiente.

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Por la tarde voy a dar una vuelta, esta vez en moto, por el pueblo y los alrededores. Es una especie de península con playas a los dos lados y un pequeño puerto pesquero que nutre a sus muchos restaurantes. Hay tantos y tan juntos que según pasas con la moto te asaltan los relaciones públicas con la carta en la mano para que te decidas por el suyo.

Como nunca me ha gustado esa técnica, sigo mi camino y me paro a cenar en el único en el que no son tan pesados.

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Al día siguiente salgo una vez mas tarde. Tengo el tiempo justo para llegar a La Serena a la KTM antes de que cierren. Con este he visitado ya todos los concesionarios de Chile y tengo que decir que en todos me han tratado realmente bien.

La tulipa del intermitente me cuesta 3€ pero aquí tampoco tienen espejos retrovisores de 990. Nada mas salir de allí me paro en un concesionario de motos chinas y  compro uno parecido por 5€ porque circular por ciudad solo con uno es algo peligroso.

Algo mas al norte empieza mi ruta pistera de día. El camino es de tierra compactada y estabilizada con una disolución de sal que al secarse lo deja todo compacto y duro.

Voy en dirección a la costa y cada vez voy dándome mas cuenta de que me va a gustar el día.

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Llego a un cabo con un pueblito que se llama Punta Chorros y como no lo puedo evitar, decido llegar al punto mas alejado donde se encuentra un pequeño faro. Los caminos para legar son mas arenosos pero esta vez merece la pena intentarlo.

Sigo por la costa por caminos compactados y buenos. Me gusta mucho el paisaje porque ya he entrado en la Región de Atacama y es todo muy árido y seco. Hay algunos bancos de dunas pero en general es como la hamada de Marruecos, un desierto de piedras pero con montes y formaciones rocosas por todos lados que le dan un aspecto un tanto marciano.

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Paso por otros pueblitos de costa y en uno de ellos paro a preguntar el camino a unos señores mayores que están de tertulia en una sombra. Allí hay disparidad de criterios en cuanto a si puedo o no puedo pasar con mi moto por los caminos que van paralelos al mar. Esto suele pasarme y nunca es demasiado fiable el criterio porque en general la gente no sabe por dónde puede o no puede pasar una moto de estas.

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Como el mas joven dice que se puede sin problemas decido intentarlo. Nada mas empezar me encuentro una zona de grava de grano bien gordo y muy suelta que me lo pone muy difícil. El camino es estrecho y no puedo dar la vuelta así que decido seguir porque mas adelante se ve que termina la grava.

Lo malo es que empezaba la arena y en este medio, cuando te das cuenta de que estás metido en un lío es justo cuando sabes que no puedes parar porque te hundes y además no puedes dar la vuelta porque te clavas. Al final intentas seguir con la esperanza, casi siempre equivocada, de que la cosa mejore pero cuando finalmente te clavas del todo compruebas, en mi caso por enésima vez, que lo mejor hubiera sido parar cuando antes.

Tengo la rueda trasera tan enterrada que las maletas tocan con el suelo y la moto se mantiene sola. En lugar de encabronarme me descojono de mi mismo y asumo con buen humor que me va a tocar trabajar un ratillo,

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Desmonto las maletas y las llevo a la zona de la grava. Empiezo a mover arena con las manos para desenterrar la moto pero como el sitio donde he quedado parado es en subida no hay forma de moverla. Intento moverla de lado a lado para que se cuele arena por debajo de la rueda pero tal y como está enterrada y teniendo en cuenta la cuesta lo mejor sería tirar de la moto para atrás. Lo intento y no logro moverla ni un solo centímetro. Esta es la putada de viajar solo jejejeje.

La solución es algo radical pero como el suelo es de arena tampoco pasa nada. Tumbo la moto y la voy arrastrando poco a poco tirando de la rueda delantera para girarla y así enfilarla a favor de la cuesta. Estas son las coas que te enseñan en Aras Rural y por lo que es tan importante hacer el curso de moto trail.

Con la moto ya en la buena dirección intento levantarla pero con todo el calorazo y el esfuerzo para moverla me he quedado sin fuerzas. Me vuelvo a reír de mi mismo y decido sentarme un rato para recuperar energías y beber agua sin prisas.

Mientras estoy sentado llega una familia en coche y se quedan enganchados en la zona de la grava. Me acerco a ellos con la esperanza de que me ayuden pero tras un rato ayudándoles yo a ellos y viendo que su coche no sale de ahí sin ser remolcado me vuelvo a mi moto. No pido ayuda pero tampoco ellos se ofrecen a pesar de que les había dicho que me faltaron las fuerza para levantar la moto. Me da igual, se que ahora que he descansado voy a poder sin problemas con la moto pero aun así me llama la atención su pasotismo.

Levanto la moto esta vez sin problemas. Ahora que está descargada y cuesta abajo  va perfectamente por el banco de arena. Una vez fuera de la zona de peligro me dedico a volver a cargarla aunque para ello me tengo que dar varios paseos con cada bulto.

Llego a donde están los del coche y siguen moviendo piedras con la mano. Sigo en dirección al pueblo y paro a tomar comprar una Cocacola para reponer fuerzas pero como me dan pena los del coche me vuelvo a tomármela junto a ellos y a ofrecerles mi última ayuda.

Yo les digo que hay que sacarlo para atrás y ellos creen que mejor tirar para el frente y meterse por fuera de la pista. Tampoco creo que con mi plan lo hubieran sacado pero cuando veo que se sale del camino y lo entierra mucho mas que la vez anterior en una mezcla de piedras y arena les digo que me voy y que si quieren acerco a uno al pueblo a pedir ayuda.

Como están aun perplejos por la liada que han montado por no hacerme caso ni me contestan así que decido irme. En el fondo estoy orgulloso por haber sido capaz de solucionar mi problema yo solo y por haber sido mucho mas solidario que ellos. Esto no es mas que una anécdota y en un momento vuelvo a estar rodando por las pistas de Atacama con la luz mágica del atardecer.

Al caer la noche llego a Vallenar que es una pequeña ciudad minera y encuentro unas cabañas donde me instalo.

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Por la mañana me lo tomo otra vez con calma pero esta vez me dedico a limpiar la cadena y las partes que puedan tener arena de la moto, engrasar todo, reapretar tornillos y reorganizar la carga. Me gusta hacer estas cosas sin prisas.

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Salgo en dirección otra vez a la costa una vez repostada la moto y me vuelvo a meter por las pistas que van pegadas al mar. Paso por algunos pueblecitos pesqueros y el paisaje me sigue teniendo embriagado cada segundo. Montañas sin vegetación, zonas de arena y en algunos tramos viendo el Pacífico a mi izquierda. ¡Puro Atacama!

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Se me pasa volando la mañana y aunque estaba muerto de hambre no quería parar a comer por no perderme mas cosas. Al final recorro 250km. por esas pistas y me toca volver a la civilización a repostar.

Llego a Copiapó que es una ciudad grande y llena de semáforos en los que te mueres de calor. No quiero quedarme aquí esta noche pero me separan 500km del siguiente pueblo en el lado Argentino. Mi idea es ir tirando y cuando esté como mucho a 2.000m.s.n.m parar a dormir donde sea incluso en la tienda de campaña.

El problema viene porque todos los que pregunto me dicen que no hay ningún sitio donde parar a dormir ni montar la tienda a menos de esa altura y que me prepare porque no hay gasolina en 500km.

Eso es demasiada distancia para mi moto y sobre todo teniendo en cuenta que hay que rodar mucho tiempo por encima de los 4.000 por lo que la moto consumirá mas. En la última gasolinera no tienen garrafas así que me toca volver a Copiapó a por una y cargar combustible de sobra porque si hay algo que no quiero es quedarme tirado a esa altura.

Reposto la moto y las garrafas con un total de 45l. Que tiene que ser mas que suficientes para los 500km por mucho que la moto consuma algo mas. Aun así es casi todo pista y conduciré en modo económico porque por lo que me han contado, los esfuerzos en altitud se pagan y no me apetece nada quedarme tirado por falta de oxígeno estando solo.

En Copiapó me muero de calor mientras recoloco el equipaje otra vez con todo el combustible. Vuelvo a preguntar y me dicen otra vez que ni se me ocurra salir a estas horas, que me quede en la ciudad y que salga temprano.

Doy varias vueltas y al final lo mejor que encuentro es un sitio que pone hostel pero que tiene precio casi de hotel de cuatro estrellas. Como estoy chorreando y medio desesperado acepto el sablazo porque está en buen sitio y tiene muy buena pinta y porque ¡joder! Son las seis de la tarde y sigo sin comer y no me apetece parar en ningún sitio de la ciudad con la moto cargada.

Me doy una ducha y voy a comer algo pero con un ojo siempre en la pantalla de tiempos del Dakar en mi móvil. Veo que mi amigo Julián sigue teniendo problemas y aunque la primera parte de la especial ha ido como un tiro, al final vuelve a perder un montón de tiempo. Me tiene preocupado porque he visto unas declaraciones suyas en Teledeporte que no muestran al Julián que yo conozco y se le ve un poco rendido. Le mando un mensaje urgente, de piloto a PILOTO. Le recuerdo que esta puta carrera es la mas jodida del mundo porque no se la gana ni con físico ni con moto. Se la gana con la cabeza y le pido que vuelva a divertirse pese a la adversidad que él ya ha demostrado cómo se hace en las ediciones anteriores (siempre con problemas)

En realidad no necesita mi consejo y tal vez hoy no tenga ni tiempo para leerlo pero bueno, si lo lee seguro que se acuerda de nuestra participación en el Rally  Albania donde el jodido era siempre yo y a pesar de todo conseguí mantenerme feliz todo el rally.

Mañana, si supero la Cordillera, me voy a meter en todo el lío del Dakar. No puedo evitarlo porque me pueden las ganas. A estas alturas todos sabéis que me apasiona y no puedo permitirme esperar a tener mis pases de vivac. Si puedo me colaré y si no montaré mi tienda en cualquier descampado y esperaré a que Julián o cualquier otro de mis amigos pueda colarme los días siguientes.

En los últimos días he tenido una avería, una caída y me he quedado enganchado en la arena pero a pesar de todo esto, cada día estoy mas contento. Esta felicidad es consecuencia de una mezcla entre los sitios que estoy recorriendo y sobre todo porque me encanta la forma con la que estoy afrontando mis problemillas, con mucha mas paciencia de la que tendría en mi día a día y sin mosquearme ni una sola vez por mi desdicha. (mecánico manazas aparte)

Me encantan estos días sin prisa y sin rumbo demasiado definido. Ojalá pudiera estar así toda la vida aunque seguro que de todo te cansas y terminaría echando mucho de menos a personas importantes de mi vida cotidiana.

Mientras tanto, hoy nada puede evitar que me meta en la cama cansado pero sintiéndome invencible aunque mañana me recordaré a mi mismo que un simple cortocircuito en la centralita de la moto o un bicho que se me cruce en el camino me pueden dejar fuera de carrera.

Por cierto los próximos días esté un poco fuera de cobertura así que no esperéis ni crónicas ni vídeos en al menos una semana. Si tengo cobertura de teléfono os informaré por Facebook.

¡¡¡¡Llego al Dakar amigos!!!!

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Categorías: La Capitana Sudamérica | 11 comentarios

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11 pensamientos en “Avería, caída y enterrado en la arena. Me siento invencible.

  1. Juan

    Muy bueno Martín, muy pero muy bueno.
    Fuerte abrazo.-

  2. Manolo Y Mariuca

    Por favor pon la radiobaliza en tu viaje atravesando los Andes que voy a estar más tranquila. Eso de los 4000m . Me tiene un poco mosca sobre todo porque no creo que esté muy transitada esa ruta y ademas es puro desierto . Mamá

    Enviado desde mi iPad

    • Pues no me funciona muy bien el enchufe y se apaga con los baches. De todas formas si que está transitada y tengo botellas de oxígeno.

  3. Te felicito Martin, y siento una sana envidia

  4. Por lo que veo los talleres os están jugando malas pasadas, a ti, a bufalo…. yo los dejaría de llamar talleres y los renombraria como tu les has llamado..”mecagoentuputamadre”…jajajajaja…me ha encantado!!! Animo y disfruta del Dakar!!

  5. Manolo

    Botellas de oxígeno??.
    Acáso vas a La Luna??
    Tómatelo con calma, como siempre y disfruta de los cóndores

  6. Excelente crónica Martín… estaremos pendientes luego de tu intervención en el Dakar….

  7. Qué bien comunicás lo que se siente viajando!. Me siento totalmente identificada en muchos aspectos. Sigo cada crónica. Abrazo y que sigan las buenas rutas!
    LA TEACHER MOTOQUERA
    -NEUQUÉN, ARGENTINA-

  8. Manolo

    Eres un genio, chavaluco: comunicas como el Papa nuevo y encima retratas al segundo los enredos de la “providencia”.
    A ver si te sale un mecenas que te abone un billete alrededor del Mundo. ! Hay tanto en él que contar por ti !!
    Suerte en cada curva

  9. .
    Buena crónica, pero NO dejes de hacer fotos (en parte del viaje y luego del recuerdo)

    Gaasss!

    – LULO –

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