Brasil y vuelta a Buenos Aires

Salí del parque de las Cataratas muerto de calor pero con muchas ganas porque me disponía a entrar en Brasil con la moto.

Días atrás había llegado a plantearme cruzar todo Paraguay para llegar a Brasil desde allí y hacer la visita a Iguazú a mi vuelta pero algunos amigos no me lo recomendaban por problemas de seguridad en ciertas zonas y además me daba pereza cruzar tantas fronteras en solo dos días con las colas y burocracias varias que eso suponía.

Por estas cosas absurdas entre países y sus fronteras, me daba un poco de miedo cruzar a Brasil porque no tenía del todo claro que me fueran a dejar pasar. Los brasileños consideran que en España les hemos tratado muy mal en la frontera cuando venían a nuestro país y ahora aunque no nos llegan a pedir visado si que se nos piden ciertos requisitos que en estos mementos no cumplo. En teoría piden que se demuestre la solvencia económica justificando mediante documento bancario que tienes al menos 5.000€. Te piden billete de avión de ida y vuelta y reserva de hotel o si como en mi caso vas a casa de algún amigo te piden una carta de invitación ante notario. Yo no tenía ninguno de esos documentos aunque esperaba que al entrar por frontera terrestre las cosa fuera mas tranquila.

Esos días me contactó por Facebook Eduardo Cooke un grandísimo motero Argentino que además contaba con el aval de ser amigo y compañero de viajes del gran Juan Recio. Eduardo me dio muy buenos consejos sobre esas rutas y me contó que en esa frontera de Iguazú por ser una zona tan turística la burocracia se relaja mucho y te dejan pasar a Foz sin mas problemas.

Llegué allí con cierta incertidumbre y en el lado argentino simplemente me apuntaron los datos pero ni me sellaron el pasaporte ni me pidieron el trámite de la importación temporal de la moto. En el lado brasileño la cosa fue aun mas sencilla porque simplemente me preguntaron si iba a Foz a lo que les contesté que si y me dejaron pasar sin mostrar ni mi pasaporte. Tampoco les mentí porque pasé por Foz y ellos no me preguntaron si después tenía pensado ir a mas sitios.

En Foz fui a buscar un cajero porque en mi camino a casa de Luiz Paulo en Cascavel había peajes y necesitaba tener moneda local. Me causó muy buena impresión esta zona de Brasil que no tenía nada que ver con la zona Norte que visité unos años antes con amigos.

Una vez pasada la pequeña angustia por ver si conseguiría cruzar la frontera o no, enfilé la autopista pero enseguida empecé a pensar que entrar de forma ilegal en un país puede tener consecuencias graves si pasa cualquier cosa. Además en ese tramo de 100km. me encontré varios controles policiales en los que por suerte no me pararon y no pasó nada.

Un rasgo cultural que me sorprendió es que en una gasolinera al ver que era español por primera vez en este viaje no me hablaron de futbol y de Messi sino que me preguntaban por Fernando Alonso. Parece que es cierto que aquí la F1 causa pasiones lo que no deja de sorprenderme. Con lo marchosos que parecen y que les guste tanto una cosa tan aburrida…

No tenía mapa de Brasil en el GPS pero días antes le había pedido a Luiz Paulo que me pasara el track para llegar a su casa desde la frontera. Para los no iniciados en estos temas el track no es otra cosa que una línea de puntos que marca un recorrido en el GPS y que normalmente se ve sobre el mapa. En mi caso sólo veía la línea y trataba de seguirla por las calles de la ciudad ya que no veía ningún mapa debajo.

Llegué a mi destino anocheciendo y me encontré su moto en la calle para marcarme el punto exacto en el que debía pararme. No hice mas que pitar un par de veces y por allí apareció mi anfitrión tan sonriente como siempre. Este reencuentro tan poco previsto antes del viaje, entrando en un país que no pensaba tocar y con un amigo al que hace dos meses no conocía tenía algo de especial. La magia del viaje una vez mas.

Imagen

Fui recibido mucho mejor de lo que merezco y todo fueron facilidades y ayudas. Pude darme una necesaria ducha después de mi paseo por las cataratas, lavar mi ropa, relajarme un poco mientras seguíamos hablando de motos y viajes. Me presentó a su novia de la que ya nos había hablado durante aquellos tres días de viaje juntos y me contó un poco como era su vida por allí.

Después nos fuimos a cenar al centro de la ciudad a una enorme cervecería en la que fabricaban su propia cerveza y que puede ser el restaurante mas grande en el que he estado nunca. El ambiente era muy bueno con música en directo y lleno a rebosar de gente joven y alegre. No lo voy a negar, se me disparaba el radar en cada momento por la cantidad de pivonazos que pasaban por allí pero eso si, todas blanquitas de piel en un Brasil muy diferente al estereotipado por el mundo.

Por desgracia yo estaba muerto de cansancio y no fuimos a mas bares aunque el ambiente prometía y mucho. De todas formas a esas alturas ya estaba totalmente arrepentido por no haber intentado entrar de forma legal para poder seguir mi viaje al Sur por este lado de la frontera. Mi única esperanza de volver a salir sin problemas era cruzar otra vez por Foz.

Por la mañana y sin mucha prisa me llevaron a hacer una pequeña ruta turística por la ciudad pasando por su curiosa catedral de hormigón, tan típicas de este país y pasando por el centro y un lago muy chulo que había en un parque de las afueras.

Imagen

Me dejaron enfilado en la autopista sin posibilidad de perderme y mi vuelta fue tranquila con tan solo unos pequeños sustos cada vez que veía un punto de control policial en los que por suerte no me pararon. ¡¡¡Qué jodido tiene que ser estar en un país para buscarse la vida y hacerlo de forma ilegal!!!

Imagen

Mi paso de vuelta en la frontera fue bien sencillo. En el lado brasileño no había ni un solo policía y en el argentino solo pasar por una ventanilla sin bajarme de la moto. Allí me atendió un policía joven y cuando le estaba entregando mis papeles vi que tenía una empanada sobre su mesa. Le dije que venía muerto de hambre de Brasil y que si se despistaba se la robaba. Siguiendo con la broma me dijo que no estaba permitido entrar con hambre en Argentina y que como ya había comido me regalaba la bolsa en la que aun quedaban cuatro deliciosas empanadas que devoré encantado porque realmente tenía hambre y porque me encantó el detalle.

Con esto me evité parar a comer en Puerto Iguazú y además estas cosas te alegran el día. Da gusto encontrarse gente tan maja por el mundo.

Luiz Paulo me había recomendado parar en San Ignacio Mini donde hay unas ruinas de un antiguo asentamiento de Jesuitas y en el que hacen un espectáculo nocturno de luz, sonido, hologramas y proyecciones que era muy recomendable.

El pueblo es pequeño pero cuenta con buena oferta de hoteles y restaurantes así que llegué a media tarde y me instalé en un hotelito humilde y bien de precio donde descansé un rato. Fui a las ruinas paseando y al llegar allí me encabroné por última vez en este viaje al volver a comprobar que los precios para extranjeros eran al menos cinco veces mayores que para los locales. Le pregunté al tipo de la taquilla que si eso suponía algún valor añadido porque nos lo traducían a algún otro idioma o era simplemente un robo. Me contestó con un “Las cosas son así” que no me dejó ni mucho menos mas contento.

El espectáculo me sorprendió muchísimo por ser algo muy original al hacernos pasear por la noche entre las ruinas siguiendo a un narrador virtual que aparecía proyectado por cualquier sitio y nos contaba la historia del lugar. Además de ser algo que yo no había visto en ninguna parte del mundo, estaba hecho con gracia y resultaba atractivo para el visitante y muy entretenido.

Comenté el asunto de las entradas en Facebook muy mosqueado porque me parecía una discriminación que he venido sufriendo en todo el viaje. En algunos casos como en Perú además la diferencia de precios es abismal. Se montó un poco de revuelo con ello y me recordó a una de las cosas mas tristes que he visto en internet en los últimos tiempos.

El viajero gaditano “Búfalo KTM” colgó hace un año un vídeo sobre la diferencia de precio en la gasolina en Bolivia entre nacionales y extranjeros. Los comentarios a ese vídeo son la peor basura que he podido leer porque inmediatamente se transformó en un pozo de ignorancia amparado en el escudo de internet donde unos y otros soltaban cada cual mayor burrada racista y xenófoba. Desde quienes culpaban a los españoles de todos los males de sus vidas a quienes definían a los bolivianos como indios de mierda. De verdad que cuando vi aquello sentí mucho asco y repulsión contra la humanidad y por desgracia aquel comentario mío estaba creando algo parecido aunque quienes comentaron aquello eran muchísimo mas educados y respetuosos. No me gustó nada el asunto y me dejó pensativo y con sentimiento de culpa todo el día.

Hablando del tema con Eduardo Cooke en su casa me hizo ver un argumento interesante sobre ese asunto y es que en realidad aunque existe esa diferencia de precio para los extranjeros tampoco la cantidad a pagar es desorbitada. Ahora mismo el poder adquisitivo de muchos argentinos está un poco limitado y si pagásemos todos la tarifa cara para algunos locales sería un gran esfuerzo. Me vale ese argumento y lo acepto cuando el precio de la entrada sigue siendo razonable pero no lo voy a aceptar nunca cuando como en el caso de la visita a Machu Picchu te cuesta casi 300$ porque eso es un robo se mire por donde se mire.

En cualquier caso sigo estando mas a favor de la igualdad dejando los precios de estas cosas en el valor que sus ciudadanos puedan pagar y creo que los gobiernos deberían aprender a cuidar a los turistas y saber que al final van a dejarse su dinero en el país en comida, alojamiento y otras muchas cosas que terminan por general riqueza y no creo que sean necesarios algunos peajes.

Mi siguiente etapa era corta y tenía como objetivo llegar a la casa de Eduardo en Villa Elisa en la provincia de Entre Ríos. Me lo tomé con calma porque casi todo era autopista y por suerte la temperatura había bajado un poco.

Cerca de su casa estaba el parque nacional del Palmeral y me había recomendado su visita. Se trata de una zona llena de palmeras muy curiosa con un paisaje totalmente diferente a lo que venía viendo en el último tramo de la carretera.

Imagen

Allí se pueden recorrer unas buenas pistas desde donde se ven muchos pájaros que para mi son rarísimos y algunas especies de roedores gigantes muy curiosos.

Imagen

Desde allí aun me quedaban unos 50km. para llegar a la casa de Eduardo pero aun me esperaba una sorpresa. El GPS me decía que aun debía avanzar un poco mas por la autopista para tomar el desvío al pueblo pero me encontré un cartel anunciador que dirigía el tráfico y decidí hacer mas caso a esa señal. Me metí en una pista que con las últimas tormentas estaba algo embarrada pero aun así no me di la vuelta porque tenía buena pinta y como mucho serían 10km.

En uno de los tramos iba yo totalmente confiado pero sin correr, a unos 60km/h cuando noto que se me empieza a ir la rueda delantera. Voy girando el manillar para compensar el derrape mientras dejo de acelerar progresivamente para que con la retención del motor no empiece a derrapar la rueda trasera. Por desgracia aquello era peor que el hielo y en un momento me vi con el manillar totalmente cruzado y con la rueda trasera intentando adelantarme por la derecha. No podía tocar los frenos y simplemente fui compensando el peso sobre los estribos en un equilibrio milagroso pensando que tan solo con que pasara un pajarito por allí batiendo sus alas, ese viento sería suficiente para darme desequilibrarme y darme un buen leñazo. No fue así y poco a poco fui perdiendo velocidad salvando la caída milagrosamente.

Seguí despacio pero pasé por un par de sitios en los que había pozos de barro de ese que te atrapa y no me apetecía lo mas mínimo quedarme allí enganchado así que me tocó entrar un poco rápido y darle gas en cuanto parecía que quería parase la moto.

Por fin llegué a casa de Eduardo y me encantó el entorno porque todo eran casas sin ningún cerramiento en sus jardines con un aspecto natural e idílico. Allí me esperaba Eduardo en “El Bunker” que es donde guarda sus preciadas motos y con las paredes decoradas con sus artículos sobre viajes en moto que son habitualmente publicados en la mejor revista de motos de Argentina.

No hizo falta mucho tiempo para notar que nos llevaríamos muy bien y es que ser motero y arquitecto son excelentes credenciales para que podamos estar varios días hablando de nuestras cosas sin aburrirnos.

Fuimos a comprar la carne para el pertinente asado con el que me agasajaban esa noche y de paso pudimos contemplar el centro del pueblo con ese urbanismo tan típico de los pueblos del interior y que sigue siendo tan avanzado creando núcleos con grandes avenidas que se cruzan en el centro del pueblo y una malla ortogonal de calles anchas con zonas verdes. Para alguien que viene de la vieja Europa con ciudades que han nacido de pueblos medievales ese urbanismo es una maravilla.

El asado es todo una ciencia en este país y se disfruta con amigos y familia en cuanto se presenta la ocasión. La materia prima es muy buena pero además muy bien tratada y se cuida todo el proceso desde el mismo momento de hacer las brasas.

Aquella cena con Eduardo y toda su extensa familia fue otro de esos momentos mágicos de este viaje y de verdad que me sentí muy cómodo en todo momento. Por suerte podré volver a verlos este verano cuando viajen a España para recorrer junto al gran Juan Recio parte de nuestro país y salir en busca de los orígenes de su familia, los Cooke, por Irlanda.

Por la mañana y sin madrugar nada me dedique a subir un vídeo y cuando se acercaba mi hora de partir avisé a Eduardo que se vino en un momento desde su oficina para ayudarme a engrasar la cadena y despedirnos. Estoy muy agradecido por su hospitalidad y además fue para mi un honor poder firmar en su nuevo libro de invitados moteros que seguro que en unos meses estará repleto de bonitas historias.

Mi última etapa era cortita pero algo tensa al final por tener que entrar en el gran Buenos Aires. Por el camino fui fijándome donde podía haber un sitio para lavar la moto pero en Argentina no se lleva como en España lo de los sitios de autolavado a presión en las gasolineras. La moto estaba un poco llena de mierda por el barro del día anterior y la mezcla de mosquitos y mariposas que tenía pegados por todos lados y no me hacía mucha gracia llevarla así a embarcar en el avión. Por desgracia no encontré ningún sitio mientras me empezaba a acercar a la gran urbe.

Los últimos kilómetros se me hicieron mentalmente duros. Por un lado sentía que era el final de mi aventura americana y eso me llenaba de nostalgia y me hacía recordar miles de momentos vividos pero por otro lado cuando entraba por una de las grandes vías de acceso desde Zárate no hacía mas que oír ruidos raros en la moto y pensar en que sería una buena gracia del destino que me quedara ahí tirado a falta de tan poco para mi pequeña gloria.

La entrada en la ciudad fue sencilla y sin ningún problema. El tráfico a media tarde estaba muy tranquilo y con la ayuda del GPS me planté en casa de Rocío sin ningún contratiempo. Llamé al timbre y no estaba en casa así que la llamé por teléfono y me dijo que se acercaba en un momento. Recuerdo ese momento de espera como un momento de contenida euforia. Sabía que volverla a ver era el momento de cerrar el círculo que había empezado a trazarse dos meses antes. En cuanto la volví a ver frente a su casa me dio la sensación de que tan solo habían pasado un par de días desde que nos despedimos en ese mismo punto y aunque pude contenerme me sentía muy emocionado.

Eso si, las sensaciones eran bien distintas entre esos dos momentos, cuando me fui y ahora que volvía, porque cuando salí estaba estresado por enfrentarme al viaje de mi vida y sintiendo que había millones de cosas que podían salir mal y arruinármelo pero en aquel preciso momento de mi vuelta, volvía a sentirme invencible. Puede sonar un tanto prepotente decirlo pero es la pura verdad ya que en ese momento recordaba todos los preparativos, los sacrificios que he tenido que hacer por vivir esta experiencia, los momentos duros del viaje que aunque han sido pocos también han existido y con todo eso superado te crees capaz de cualquier cosa. No es por demostrarle nada a nadie, es simplemente un momento mágico para uno mismo.

Rocío me dejó solo en casa un rato y ahí si que tenía ganas de ponerme a gritar, de ponerme a llorar como un niño, de tirarme en el suelo y cerrar los ojos para volver a revivirlo todo. Como estaba solo me conecté a Skype y llamé a una persona importante en mi vida y como me saltó su buzón de voz dejé un mensaje delirante y rebosante de pura alegría parecido al que escribí en Facebook para anunciarle al mundo mi llegada.

Me he pasado todo el viaje diciéndole a la gente que me seguía por internet que no era para tanto, que mi viaje lo puede hacer cualquiera, que solo hay que proponérselo y desearlo para poder hacerlo pero en ese momento me dije a mi mismo que lo que había hecho era algo muy grande para mi insignificante escala y la experiencia de vida que me llevo es algo que no se puede medir ni comparar con nada.

Salí a la terraza, ese sitio mágico que tanto había recordado cuando estaba en hostales de mierda durante el viaje, cerré los ojos y respiré bien fuerte un par de veces. Le di las gracias a mi Estrella por haberme guiado y protegido durante 22.000km. y me acordé de mucha gente.

¡Gracias a todos!

En la próxima os cuento mis siguientes días en Buenos Aires llenos de emociones por estar rodeado de tan buena gente y en una ciudad que por muchos motivos podría ser la capital del mundo.

Anuncios
Categorías: La Capitana Sudamérica | 9 comentarios

Navegador de artículos

9 pensamientos en “Brasil y vuelta a Buenos Aires

  1. Manolo

    Sensible, inteligente,generoso, universal…. ¿Quién da más?
    Graciaxs,McM, por tus crónicas y vivencias transmitidas con honradez

  2. Juan

    Por mi lado nada que quitar, agregar y/o enmendar.
    Te vamos a extrañar Martín y recordando lo que te dijo ese humilde productor rural en tu segundo día de viaje, te acordás ? …cuando se despedía de vos mientras abría la tranquera para que pasaras con La Capitana, sabes que te diría…, lo mismo que el te dijo.
    Un fuerte abrazo, Juan.-

  3. Maria Cristina

    Vamos a echar de menos tus cronicas Martin!!!

  4. Manolo Y Mariuca

    Enviado desde mi iPad

  5. Angel

    Chapeau campeon! Cuanta emocion junta, q envidia

  6. todo termina….

    que tengas un buen regreso.

    un abrazo

  7. JUFEX

    Martín,fíjate si eres bueno que le he puesto los vídeos a mi mujer y le han encantado,muchísimas gracias por todo

    • Jajaja ahora que he vuelto al invierno me doy cuenta de que el bueno no era yo, era el entorno que me hacía feliz y todo salía solo

  8. Hola, que bueno que has gustado de su corta visita hasta Brasil, es siempre bienvenido a mi casa y cuando quieras puede volvier!!! Grácias por su visita y hasta pronto!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: